Evaluación integral de la sostenibilidad en cooperativas de ahorro y crédito del segmento 1 en Ecuador.

En el Ecuador las cooperativas de ahorro y crédito (COAC) constituyen un factor esencial dentro del sistema financiero popular y solidario. Estas promueven la inclusión financiera de miles de ciudadanos que, históricamente, han estado al margen de la banca tradicional.

En el contexto ecuatoriano, las COAC del segmento 1 representan las instituciones de mayor tamaño, basado en el monto que registren sus activos (>USD 80 millones) y número de socios dentro del sistema cooperativo. Esta fortaleza económica y social que generan las ratifica como organizaciones clave desde su esencia para la generación de desarrollo sostenible y reducción de la pobreza en el territorio.

Además, se han consolidado como actores relevantes dentro del sistema financiero nacional, tanto por su volumen de activos como por su alcance territorial. Según datos de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria (SEPS), este segmento agrupa  a una gran parte de los depósitos y créditos del sector cooperativo, con lo cual se evidencia ampliamente su contribución a la inclusión financiera y desarrollo local.

Sin embargo, la expansión acelerada de estas cooperativas ha generado diversos retos relacionados con la gestión integral de su gestión. De manera histórica, estas cooperativas de ahorro y crédito se han enfocado en su dimensión económica priorizando la solidez financiera, la rentabilidad y el cumplimiento normativo vigente, no así las otras dimensiones de la sostenibilidad como, la social, la ambiental y la gobernabilidad que son fundamentales dentro de la estrategia transversal de la entidad.

Entre los principales problemas identificados se encuentran:

  • La falta de integración de políticas ambientales en la gestión operativa y crediticia de las cooperativas. En la mayoría de los casos, las prácticas sostenibles se limitan a acciones aisladas, como campañas de reciclaje o ahorro de energía, sin una planificación institucional a largo plazo.
  • La insuficiente medición del impacto social de las actividades cooperativas. Aunque el cooperativismo promueve la solidaridad y el bienestar comunitario, pocas instituciones cuentan con el compromiso de establecer estrategias que incrementen el cumplimiento de indicadores sociales o dar importancia a las evaluaciones que determinan efectivamente su contribución al desarrollo social.
  • Debilidades en la gobernabilidad, ética y transparencia, que pueden generar riesgos reputacionales y afectar la confianza de todos los actores de la cooperativa (socios, proveedores, colaboradores, usuarios, ente de control, comunidad). En algunas cooperativas, los mecanismos de control interno y rendición de cuentas no son suficientemente sólidos o participativos.
  • La escasa alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y con políticas públicas nacionales de sostenibilidad, lo que limita la capacidad del sector para aportar de manera efectiva a las metas de desarrollo sostenible del país.

Estas brechas evidencian que hace falta un compromiso real y profundo por parte de quienes dirigen las cooperativas, así como una comprensión clara de lo que significa ser una cooperativa. Más que solo resultados financieros, es un asunto de educación cooperativa y compromiso social. Sin este entendimiento, se pone en riesgo no solo la sostenibilidad económica, sino también la misión social y el verdadero aporte al desarrollo del país.

Sin embargo, el crecimiento de estas entidades ha puesto de manifiesto ciertos desafíos estructurales que comprometen su sostenibilidad integral. Aunque la mayoría de las cooperativas mantiene estabilidad económica, las dimensiones social, ambiental y de gobernabilidad no siempre reciben la misma atención. En muchos casos, las políticas de responsabilidad social y ambiental son incipientes o se aplican de manera aislada, sin una estrategia integral que articule los principios cooperativos con los objetivos de sostenibilidad.

En este sentido, es crucial analizar cómo las COAC del segmento 1 trabajan en las cuatro dimensiones de la sostenibilidad (económica, social, ambiental y de gobernabilidad), así como identificar las principales brechas existentes y plantear acciones que fortalezcan su desempeño de manera integral como organizaciones cuyo ADN está fortalecido con los principios cooperativos y los principios claramente establecidos dentro de la Ley Orgánica de la Economía Popular y Solidaria.

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