Actualmente las cooperativas enfrentan el desafío de demostrar además de su sostenibilidad financiera, el cumplimiento de misión misma. Dentro de este contexto, el Balance Social es la herramienta técnica de la gestión que permite medir, evaluar y comunicar el impacto económico, social, ambiental y de gobernabilidad que ha generado la organización en cumplimiento de los principios cooperativos.
Considerando su implicación, el Balance Social no debe ser visto como un simple informe que describe actividades, por el contrario, es un instrumento sistemático que incluye indicadores cuantitativos y cualitativos para evaluar el desempeño institucional de varias dimensiones fundamentales como democracia, participación de los asociados, equidad de género, formación y educación cooperativa, vinculación con la comunidad y sostenibilidad.
Además, como herramienta, fortalece la transparencia y la rendición de cuentas, elementos básicos para legitimar el modelo cooperativo. Otro factor importante es que permite identificar brechas entre la práctica y el cumplimiento de los principios cooperativos, lo cual ayuda a la toma de decisiones sustentada en evidencias.
Al incluir al Balance Social dentro de la estrategia misma de la cooperativa, este permite la alineación operativa con la identidad cooperativa ya que no solo mide resultados, sino que los enfoca a no dejar de lado la esencia misma de la organización; de tal manera que fortalece la gobernabilidad, al promover procesos participativos, fortalecer los órganos de dirección y generar información relevante para todos sus grupos de interés.
Asimismo, el Balance Social responde a las crecientes exigencias regulatorias y sociales en materia de sostenibilidad y responsabilidad organizacional. Su adecuada aplicación posiciona a la cooperativa como un actor comprometido con el desarrollo territorial, la inclusión financiera y la construcción de economías más justas y solidarias.
En síntesis, el Balance Social no es un ejercicio accesorio, sino un componente esencial de la gestión cooperativa. Su inclusión sistemática permite evidenciar el valor agregado que ofrece el modelo cooperativo, reafirmando su aporte al bienestar individual, su aporte al desarrollo sostenible, consolidando la confianza de los asociados y de la comunidad en su conjunto.
Profesional en administración con posgrados en sostenibilidad y economía, con amplia experiencia en gestión social y gobernanza cooperativa.


